LA CLAVE DEL ENVEJECIMIENTO
Glándula Pineal clave para no envejecer
Nuestro cuerpo está constantemente renovándose, nuestra piel es reemplazada continuamente, del mismo modo el epitelio de nuestro estómago se renueva continuamente, cada tres días se cambia en su totalidad, todo ello se debe a que las células se copian a sí mismas, así las células nuevas sustituyen a las viejas, y esto sucede en todo momento.
La sangre se renueva tres veces al año; parte del esqueleto cada cuatro años, tan rápido y extraordinario es este proceso de copia y restitución de las células que pocas áreas de nuestro cuerpo son mayores a diez años.
Pero si nuestro cuerpo está perpetuamente renovándose de esta forma por qué comenzamos poco a poco a hacernos viejos, por qué no nos mantenemos como cuando éramos jóvenes.
Envejecemos por algo que en realidad es vital para la vida, el oxígeno. Como las llamas en un incendio también nosotros consumimos oxígeno y lo necesitamos en cada segundo de nuestra vida, pero al paso de los años este oxígeno puede ser tan perjudicial como las llamas en un incendio.
Parte del oxígeno que entre a través de la respiración en nuestro cuerpo, se convierte en radicales libres, este tipo de oxígeno tiene el hábito de oxidar a otras moléculas, dañándolas en el proceso, conforme circulan en nuestro cuerpo los radicales libres dañan nuestros tejidos.
Algunos creen que la acumulación progresiva de los daños producidos por los radicales libres es lo que causa el envejecimiento.
Si pudiéramos prevenir las enfermedades del envejecimiento podríamos vivir hasta los 130 años o más.
El suizo Walter Pierpaoli es doctor en medicina y fundador de la Sociedad Internacional para la Neuroinmunomodulación, fue el descubridor de la influencia de la melatonina (hormona secretada por la glándula pineal) en la regulación del envejecimiento. Escribió el libro “El milagro de la melatonina”, en él asegura que “el envejecimiento es un programa endocrino de nuestro cerebro”, existen estructuras cerebrales como el hipotálamo que regula los ciclos hormonales, la hipófisis que regula las hormonas relacionadas con los ovarios como son los estrógenos, la progesterona, la gonadotropina; la tiroxina; la hormona del crecimiento; la cortizona, todas ellas son hormonas, pero no es que produzcamos hormonas, sino que las producimos siguiendo una cierta ciclicidad entre el día y la noche, todos somos cíclicos, somos periódicos.
El libro de “El milagro de la melatonina” sirvió para entender que la simplicidad del cerebro es fundamental para el mantenimiento de la salud, de modo que cuando envejecemos, empezamos a desarrollar una serie de enfermedades degenerativas. La producción de melatonina es cíclica, por la noche llega a su máxima producción a la mitad del sueño; pero cuando ésta se agota y se deja de producir, el ciclo desaparece y es que vamos a morir, porque el programa se ha acabado, es un mensaje hormonal muy preciso procedente del cerebro, que regula la inmunidad. Lo regula todo, pero no es una cuestión de cuanta hormona producimos en nuestro cerebro en las glándulas endocrinas, en la pineal, el ovario o en la tiroides es cuestión del programa original establecido por el cerebro.
El envejecimiento es un proceso lento que conlleva la debilitación de las funciones del organismo humano, se empieza a envejecer desde que dejamos de crecer hasta la muerte, los diversos órganos y tejidos del cuerpo van disminuyendo su actividad, una de las estructuras más afectadas de este proceso irreversibles es el sistema nervioso central, el Doctor Walter Pierpaoli explica que envejecemos porque en la glándula pineal del cerebro, existe un programa que regula todas las funciones del organismo, así cuando la glándula pineal envejece, nosotros envejecemos.
La glándula pineal se localiza en el centro del encéfalo, es la responsable de la producción de la melatonina, esta hormona que es un derivado químico de la serotonina, se comporta como nuestro reloj biológico manteniéndonos informados siempre de la hora, del día, el transcurso del tiempo y el ciclo sueño – vigilia.
La glándula pineal sintetiza y secreta la melatonina durante la noche a obscuras, después de su liberación en la sangre, la melatonina alcanza fluidos corporales como el líquido cefaloraquídeo, la saliva, el semen y otros. También se cree que entra en las células del cuerpo para realizar su función más básica, actuar como un potente neutralizador de los radicales libres responsables del proceso de oxidación celular y por tanto de su envejecimiento.
La melatonina está en su máximo punto de producción durante la pubertad, comienza a descender hacia los cincuenta años y queda anulada después de los ochenta. Si se logra reproducir artificialmente la producción nocturna de esta hormona se pueden llegar a reconstruir las funciones de juventud del organismo y retrasar la vejez. No en vano se habla de la melatonina como una hormona milagrosa, se cree que tiene un efecto sedante que induce al sueño y resuelve los efectos de los cambios de hora en los viajes de larga distancia.
Algunos estudios consideran la melatonina como una neuro hormona que puede proveer al organismo de un mecanismo de defensa ante situaciones de estress oxidativo. Además se le atribuyen otras propiedades que no han sido certificadas científicamente como un efecto fortalecedor del sistema inmunológico, protector cardiaco, restaurador de la memoria y de la libido.
Esta diversidad de teorías y posibles mecanismos de la melatonina en la prevención del envejecimiento contrasta con la ausencia de estudios clínicos en seres humanos que los avalen, por ahora esta hormona se obtiene de glándulas pineales bovinas estos productos pueden tener impurezas o proceder de cerebros de vacas enfermas.
Pero, ¿por qué cuando envejecemos nos arrugamos?, esto es debido a la temperatura, los seres humanos pertenecemos a los homeotermos es decir tenemos sangre caliente.
Entre la ciclicidad se encuentra también el mantenimiento de la temperatura del cuerpo, de hecho cuando nos vamos a la cama, sufrimos una hibernación, la temperatura de nuestro cuerpo desciende y todas las hormonas cambian, el ciclo circadiano del día y la noche regula la temperatura del cuerpo.
Los mamíferos tienen que mantener estrictamente regulada su temperatura corporal a 36.2 – 36.4, tienen que luchar contra el frío, lo que consume mucha energía y este consumo es causa de envejecimiento, de modo que la termoregulación es necesaria, pero por otro lado cuando ya no podemos regular la temperatura es que estamos a punto de trascender.
Todo el proceso de regulación térmica está bajo control hormonal, por ejemplo la glándula tiroides produce tiroxina que es fundamental para proporcionar energía a todas las células y no solo la tiroxina sino que hay otras sustancias en el cerebro que son importantes en el proceso de la termoregulación.
El Dr. Walter Pierpaoli afirma que “el programa de envejecimiento se encuentra en nuestro cerebro y que tenemos una programación de tiempo para el envejecimiento”, para un perro es de 10 – 12 años, para los seres humanos es de 110 – 120 aunque podría ser hasta 130 años, si pudiéramos prevenir las enfermedades del envejecimiento, sin embargo aun sin tener ninguna enfermedad de repente aparece un mensaje en el cerebro, preciso y dominante que hace que trascendamos sin enfermedades porque el programa se ha acabado.
El Dr. Pierpaoli dice que cuando envejece nuestra de la glándula pineal, que por así decir, es el director de la orquesta, empieza a mandar mensajes erróneos y el caos se produce. El cerebro está programado para crecer, reproducirse y morir, y la única forma de cambiar el programa es mantener el correcto funcionamiento de la glándula pineal, y la clave no es tomar melantonina sino proteger del envejecimiento a la glándula pineal, lo cual se logra, además de ejercitarla, con una buena alimentación equilibrada.

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