EL DESEO DE CONTROLAR TODO
El deseo, o a menudo la obsesión de controlar todo, o peor, a todos, nace en el peor enemigo del ser humano: EL MIEDO. El miedo si no se controla, puede ser un arma de doble filo. Obsesionarse con algo y darle vueltas constantemente en la cabeza, agota muchísimo. En cambio, tener un control sin llegar a ser obsesivo es algo bueno porque nos limita de actividades o conductas que son dañinas. Por ejemplo, si quiero dejar de fumar, tendré más posibilidades de conseguirlo cuando inicie nuevos hábitos y controle mis impulsos. Si las cosas no salen como uno desea, surge ese miedo a qué pasará y a querer controlarlo todo, pero todo no se puede controlar. Cómo dejar de ser una persona controladora Perder el miedo al fracaso La falta de seguridad en uno mismo nos lleva a realizar actividades repetitivas para hacernos sentir más seguros. Pero al centrarnos exclusivamente en estas, nos perderemos otras nuevas. Una de las cosas que caracteriza a una persona controladora...